A 35 ha llegado el máximo de dragas destruidas por las fuerzas del orden por el imperio de los DECRETOS DE URGENCIA, dados por el EJECUTIVO para que los de la mafia de la gran minería informal, dueños de las dragas, no sigan contaminando con mercurio los ríos de la región de Madre de Dios, con el engaño de que los contaminadores del medio ambiente son pequeños mineros informales.
Antonio Brack, ministro del Medio Ambiente, y el estado peruano han actuado con mano blanda ante la titeresca presión social impuesta por la población servil de la mafia minera organizada.
Los asesinos del medio ambiente, como los hay también en Ananea-Puno, cuentan con dragas valorizadas en más de 250,000 dólares cada uno, corrompen fiscales a los que le ponen mujeres , compran presidentes comuneros, cuyas hermanas andan de amoríos con los fiscales, y, convierten a la población en sus lacayos o sirvientes para que estos últimos con protestas callejeras se encarguen de poner en peligro la paz social.
La mafia minera minera informal obtiene anualmente 800 millones de dólares americanos y da migajas a la población trabajadora explotada de 20,000 trabajadores, quienes deberían recibir cada uno 40,000 dólares americanos y no es así.
Hay 304 empresas mineras de los cuales 67 son formales. La mafia de la minería informal ha devastado 30,000 hectáreas de tierras a las que han deforestado. La extracción aurífera es pasajera, mientras que la corrupción, la prostitución de menores y los otros males sociales han hechado raíces por doquier.



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